Ayer desperté con piedras en vez de mariposas en mi estómago. No sé ni cómo logré subir aquellas escaleras.
¿Qué siento? Siento como si alguien hubiera rasgado todo mi cuerpo en pequeños pedacitos de papel, y ahora esas ruinas solo fueran abrazadas por la lluvia, una lluvia que nadie escucha ya.
Ojalá hubieras sido capaz de comprender que tras mis palabras de enfado se escondían gritos de dolor.
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